Títulos y batallas

Títulos y batallas

Nos ha llegado por el Colegio de Diseñadores de Interiores de Asturias una información que ya tiene casi un año pero puede resultar relevante para los que tenemos titulaciones antiguas. En el Real Decreto 633/2010, de 14 de mayo, el Ministerio de Educación regula el contenido básico de las enseñanzas artísticas superiores de Grado de Diseño que, en sus diversas especialidades, están empezando a impartirse en algunas Escuelas Superiores.

Resulta especialmente interesante la Disposición adicional cuarta, apartado 3: "Quienes estando en posesión del Título de Diseño deseen obtener el Título de Graduado o Graduada en Diseño en la misma especialidad, obtendrán el reconocimiento de, al menos, 180 créditos, debiendo superar la formación adicional que la Administración educativa determine. A estos efectos, se establece la correspondencia entre las especialidades con igual denominación, así como entre la especialidad de Productos y la especialidad de Producto". Teniendo en cuenta que los estudios constan de 240 créditos repartidos en cuatro cursos de 60 créditos, esto supondría que podríamos acceder al Grado realizando, como máximo, el equivalente a un curso de 60 créditos. Está por ver en qué condiciones podrá hacerse efectivo esto y si reconocen de alguna manera la práctica profesional.

La verdad es que, en veinte años de oficio, sólo en una ocasión me pidieron el título y resultó no ser compatible con los requisitos de la plaza a la que me presentaba. Corría el año 2006 cuando RTPA convocó pruebas para seleccionar cuatro diseñadores. La verdad es que el perfil profesional que solicitaban no se ajustaba a ninguna titulación impartida hasta el momento, sino más bien a un tipo de curriculum tan interesante como escaso. Prueba de esto es que sólo trece personas superamos las pruebas y yo fui uno de los que obtuvo una de las cuatro plazas. A la hora de validar la documentación resultó que mi título no era equivalente a la titulación requerida, circunstancia que ni siquiera en la Consejería de Educación, donde yo trabajaba entonces, habían podido aclararme. Al día siguiente de ser declarado no apto por este motivo recibí una llamada de una amable señora que, en nombre de la TPA, me ofrecía la posibilidad de ser contratado temporalmente hasta que volviesen a realizar una nueva selección, al haber quedado desiertas las cuatro plazas.

Hoy en día aún no sé a qué se debió aquello. ¿Nadie tenía la titulación requerida?, ¿las condiciones eran tan malas que ninguno de los aprobados aceptó la oferta?. Yo la rechacé porque las condiciones que ofrecían eran peores que las que tenía, pero tal vez hubiese aceptado de tener la titulación porque el contrato era más estable. Estaremos al tanto de cómo evoluciona la aplicación de esta legislación por si vale la pena ponerse al día.